Mujeres trabajadoras sin subvención ni manifestación (y que no celebran el 8M)


Varias mujeres dejan su testimonio contrario al mensaje feminista del 8M, un día que no consideran importante celebrar

«No es mi santo, no es mi cumpleaños, no es mi nada. NO ME FELICITES. Al igual que en años pasados y venideros, NO celebro nada porque no tengo nada que celebrar. Soy mujer todo el año, no me manifiesto por derechos ya conquistados, no pertenezco a ninguna red clientelar, no estoy incapacitada para trabajar por méritos, no me creo las mentiras institucionalizadas y jaleadas por algunos medios regados con dinero del contribuyente.
No, no celebro nada porque las que sí lo celebran solo representan a las que son y piensan como ellas. Si no lo eres, si sufres violencia y no perteneces a su rebaño, no hay condena que valga. Ni falta que nos hace a las demás, oiga, para defendernos están los juzgados«.
Así de contundente se muestra Pepa Gómez en su perfil de Facebook. Pepa es una trabajadora autónoma del norte de la provincia de Córdoba. Y es la otra cara del 8M. Forma parte de un movimiento de respuesta cada vez más amplio ante este día. » Veréis, estoy hasta las narices; solo en Andalucía hay más de 2200 asociaciones feministas registradas que reciben una media de 43 millones de euros al año de los cuales solo uno va a parar a las que de verdad lo merecen: las víctimas de maltrato. Ese dinero bien puede emplearse en más policía para que puedan protegerlas, ¿no os parece?. Y de paso, meter a asesinos y violadores en la cárcel de por vida, pero eso…, las «manifestantas» de mañana no quieren»
Pepa Gómez
Pepa Gómez engrosa una lista de mujeres trabajadoras que no se sienten representadas ni por los movimientos identitarios feministas ni por las que dicen defenderlas. Hace unos años callaban. Ahora no. Y van en aumento. 
«Este día no es feminista, sino hembrista. Y no es lo mismo ni me siento identificada con eso». Verónica González Espaliú es abogada y madre de 4 hijos. En la actualidad trabaja en el sector de los seguros y también en el inmobiliario. «Dejé libremente un despacho porque quise ser madre. Y disfrutar la maternidad. Este trabajo me permite compaginar el atender a la familia. Y ojo, que mi marido también lo hace», añade Verónica, que matiza que hoy no festeja nada porque es de «poco celebrar» . «A mí me sienta mal que me digan cuando tengo que celebrar el día de los enamorados, pero este día (8M) jamás, porque no creo en él».
González Espaliú mira hacia el siglo XVIII para establecer el origen de lo que considera un movimiento político «desfasado para el momento actual». «Ahora lo han abanderado determinados movimientos de izquierdas porque les interesa. Es una manera de conseguir votos». Verónica, al igual que otras muchas mujeres, cree absurdo reclamar derechos que están no solo conquistados sino garantizados por ley, y mira hacia los países musulmanes donde sí cree que habría que reivindicarlos dado el trato discriminatorio que reciben las mujeres allí. Añade esta letrada que «siempre he trabajado con hombres y me he sentido a gusto y bien». 
Verónica González
 
Lo mismo nos confiesa otra letrada, Lola de Toro. «Nunca me han tratado mis compañeros de una manera diferente». De Toro es una mujer que ha tenido que luchar, desde su generación, con los estereotipos que le inculcaron en la enseñanza y en su casa (ser mujer para cuidar a una familia) e «ir contracorriente». A sus cerca de 60 años vivió una paradoja que se daba en la sociedad española de la década de los 70; la formación como mujer tradicional y un incipiente feminismo que les inculcaba la libertad a las mujeres «para que no fueran mantenidas y no tuvieran que depender de un hombre». Pero Lola, como otras muchas féminas, decidieron ser madres, esposas y trabajadoras libremente, porque querían vivir y conocer todos los roles. «Es muy complicado. Y no es que tengamos más mérito; para nosotras ha supuesto un esfuerzo infinito, porque yo no me he sentido ni  buena madre, ni buena esposa, ni buena profesional. Pero mi concepto de feminismo ha sido ese sacrificio». Y entiende ese sacrificio para que ahora su hija tenga mayor capacidad de elección que ella tuvo. «A mí el feminismo me ha impuesto muchas cosas para hallarme dentro de una normalidad», por eso no celebra este día, además de por consignas con las que no está de acuerdo.
Lola de Toro
«Me salí de una manifestación del 8M estando en política – fue candidata por el PA a la alcaldía de Córdoba- cuando comenzaron a decir lo de Nosotras parimos, nosotras decidimos. Yo soy una niña de la talidomida, y si mi madre hubiera hecho caso a esa consigna abortista en esta época, el mundo se habría perdido a Lola con lo bueno y lo malo que tengo». La talidomida fue un medicamento usado como sedante para las embarazadas a finales de los 50 y comienzos de los 60 que producía malformaciones en el feto. En España se retiró en 1963. Lola señala aquí un factor importante: el feminismo como pensamiento único y en este caso de carácter abortista. Si una mujer está a favor de la vida, de su defensa, es señalada y expulsada del movimiento morado. «Si el 8M de marzo significa defender lo que una serie de grupos te imponen, a ver de qué sororidad estamos hablando. A mí no me utiliza nadie», concluye esta abogada que defiende en los tribunales las desigualdades que las mujeres puedan sufrir laboralmente. Y los hombres. 
 
«Habría que darle una vuelta a este día»
 
Pilar Jurado es psicopedagoga, empresaria y madre. «Trabajo mucho todos los días del año, en mi empresa, con mi familia, y tratando de enseñar a los niños, futuros hombres y mujeres, a ser respetuosos los unos con los otros». Pilar ha buscado un hueco para atendernos hoy y ciertamente no ha sido fácil en su cargada agenda. No le atrae demasiado el ocho de marzo «porque se utiliza políticamente, para transmitir más desacuerdo y encontronazo que otra cosa. Habría que darle una vuelta». De todas maneras Jurado piensa que es algo generalizado en nuestro modo de vivir «que busca más la discordia que la unión». El homenaje según ella lo merecen más las madres de una generación anterior que lucharon por tener una sociedad más igualitaria. 
Pilar Jurado./Foto: Irene Lucena
Como formadora, lo que observa no le gusta. Parece que todas las campañas, los ochosemes y todo el dinero público empleado en igualdad no están consiguiendo sus objetivos. «Desgraciadamente, las chicas y los chicos adolescentes están, desde hace años,  reproduciendo roles de desigualdad y sumisión en las parejas y en la interacción. Sigue existiendo comportamientos y formas en el lenguaje que de forma velada transmiten valores de desigualdad». Jurado piensa que la labor es seguir trabajando en que todos nos respetemos, pero no «hacer uso propagandístico inadecuado y del sinsentido que se escucha en los medios de comunicación de personas que nos representan, y yo con ese tipo de representación no me siento identificada». 
 
«¿Manifestación? ¿Qué manifestación?»
 
«Si te digo la verdad es que hoy ni me acordaba del día que es». Yolanda Infante regenta junto a su pareja la cafetería Mariano en el centro de Córdoba. Yoli, que es como la conoce todo el mundo lleva desde las siete menos cuarto de la mañana preparando desayunos y las diversas especialidades que sirven a partir el mediodía en la cafetería. No tiene tiempo ni de rascarse. «Para mí todos los días son iguales. Hoy no hay nada diferente»
Con lo cual presumimos que no podrá acudir a la manifestación convocada para hoy- «¿Qué manifestación?», pregunta riéndose. 
«Primero que me digan por qué se manifiestan y después ya veré si estoy a favor o no. Pero tiempo no tengo».
Hoy hemos conocido que el Gobierno de Sánchez gastará 20.000 millones de euros en ‘políticas feministas’. Dicen que el 91 se destinarán en subvenciones y en «cerrar brechas profundas». 
Gente como Yoli no obtendrá con toda seguridad ningún tipo de ayuda. Es una mujer que como muchas otras no tienen tiempo de hacer de la reivindicación su modo de vida. Su única ‘brecha profunda’ es que gran parte de las horas que trabaja son para pagar impuestos directos e indirectos para las ‘perspectivas de género’ de las que, evidentemente, con ello hoy sí tienen motivos – y tiempo libre- para celebrar el Día de las Mujeres.