Iván Vélez, arquitecto y escritor. “El pueblo español, en gran medida, ha sido domesticado por el PSOE”


El autor hizo una parada en Córdoba para participar en una mesa-coloquio y presentar su último libro

El Círculo de la Amistad es el lugar escogido para que la revista Posmodernia se asome de nuevo al mundo tras la pandemia – los actos públicos han estado en hibernación- y lo haga de la mano de dos de sus colaboradores, gente que incomoda a los discursos oficiales y que seguramente no pillen cacho público ni subvención. Los outsiders en esta época y en España son personas formales, cultivadas y serias, que suelen llamar a las cosas por su nombre. Así que en un mismo acto tenemos a un tipo que pone la “Cartas boca arriba”, que se llama Jorge García- Contell y que en su libro desmonta el mantra repetido hasta la saciedad de que la Segunda República fue un paraíso, y de paso le zumba la badana a la perversa ley de memoria democrática;  y también contamos con Iván Vélez (Cuenca, 1972), arquitecto y escritor, que se asoma al acto con un libro, “ Nuestro hombre en la CIA”, y que es un importante trabajo de documentación que señala hacia los intereses norteamericanos en la España previa a la democracia y como desde los servicios secretos, y con ayuda principalmente de socialistas, se pergeñó el país que ahora tenemos troceado en 17 autonomías. Eso resumido de manera muy gruesa, porque el libro principalmente se centra en el casi desconocido Congreso por La Libertad de la Cultura, un organismo internacional financiado por los norteamericanos y que buscaba influir en los regímenes democráticos. Lo que ahora llamamos lobby , para entendernos. 

Del libro de García-Contell nos ocuparemos en una próxima cita -queda prometido, ya que la agenda nos citó con Vélez-, que además del libro que presentaba en Córdoba, es autor, entre otros, de “Sobre la Leyenda Negra”, “El mito de Cortés”, o “Torquemada. El gran inquisidor”. Además trabaja como investigador asociado de la Fundación Gustavo Bueno.

La ponencia junto a García- Contell lleva por título genérico “El PSOE al desnudo”, aunque en ningún momento, también es verdad, se dijo. No tuvo demasiada importancia. Siempre es un placer escuchar a autores de este calibre. Y entrevistarlos, mucho más. 

Iván Vélez, autor de éxito a pesar de que el mainstream literario no le contempla.

(Ríe) Estoy un poquito borrado de algunos escenarios. En política sí que notas que hay puertas que se cierran. Pero otras se abren. Hay que acogerlo con naturalidad. 

Usted además de entrar en política lo ha hecho en VOX, cosa que es ‘terrible’.

Sí, cuando decido entrar en política lo hago en el partido más estigmatizado en la actualidad. Sufrimos una censura desarrollada por diversos medios. Pero bueno, hay que asumirlo como parte de la realidad y del reto que supone estar aquí. 

Autor de diversos libros ¿Un ‘ultraderechista’ ilustrado?

(Ríe). Yo las etiquetas no las pongo. Ni me considero ilustrado ni ultraderechista. Pero aceptamos con estoicismo los que nos echen. 

No obstante debe ser agotador estar soportando todos los días la etiqueta de ‘ultraderecha’. 

Sí, es incómodo, porque la primera vez que te lo dicen te llama mucho la atención y luego ya lo asumes como algo que te van a decir constantemente. Y aunque intentes desmentirlo, da igual, porque es un soniquete, un ‘mantra’ que está ahí y que también demuestra la limitación de muchos de los que te lo adjudican. Pero bueno; el tiempo pondrá a cada uno en su sitio. La separación entre izquierdas y derechas a estas alturas de la historia es difícil de determinar. 

Entre otras cosas, ha venido usted a Córdoba a hablar de ‘El PSOE al desnudo’. Desnudar al PSOE significa encontrarse con corrupción, pero también con una ‘historia criminal’ que solo Abascal se ha atrevido a recordar como hizo en Vistalegre.

Está el caso de los GAL, pero lo que yo más trato en mi libro es de cómo se fragua un equipo de ideólogos en los que luego se apoya la acción política. Una ideología que se despliega en un particular europeísmo, el prestigio del federalismo, el regionalismo… en fin, la antesala de la España de las autonomías a la cual contribuyen ideólogos como José Luis López Aranguren o mitos como Tierno Galván, que son los que luego más trabajaron en este comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura, que era un proyecto norteamericano – concretamente de los servicios secretos, de la CIA- y que a través de diversas fundaciones fomentó una oposición anticomunista al franquismo. España no fue comunista pero acabó siendo autonomista. Y no parece que las cosas vayan bien.

De aquellos polvos, estos lodos. 

Efectivamente. Yo lo que trato en el libro es  cómo se va cimentando esa idea de regiones que ellos llaman ‘comunidades diferenciadas’  y prestigiar una Europa de la regiones que ya estaba latente en ese proyecto que los estadounidenses quieren para toda Europa, y que los que entran en España en su órbita lo ajustan al proyecto nacional. La fuerza que tiene el sector catalanista, el galleguista y el vasco- evidentemente- e incluso alguno de los brotes andalucistas de los años 60 y 70 están relacionados con este colectivo.

Un asunto que no es la primera vez que se trata pero que a diferencia de otras publicaciones se caracteriza por el momento en el que sale (2020) y el exhaustivo trabajo de documentación que tiene. 

El libro está apoyado en documentos originales que todo el mundo puede consultar, porque además está depositados en la fundación ‘Pablo Iglesias’ , donde acaban siendo donados por la viuda de la persona que articulaba el grupo, Pablo Martí Zaro,. Y a través de toda esa exhaustiva documentación yo lo que hago es reconstruir ese  proceso que va desde mediados de los años 50 a 1978 (incluso un poco más adelante, que cubre  ese arco temporal que nos sitúa en la antesala de la España democrática y constitucional.

¿Es un libro incómodo?

Sí, puede ser incómodo porque el PSOE es un partido que ha sabido manejar muy bien los medios de comunicación y la propaganda – eso es innegable- y ha articulado una historia que en cierto modo, con libros como éste, se erosiona. Nos damos cuenta de que había unas connivencias con el secesionismo y el separatismo verdaderamente asombrosas, pero que luego se han asumido y que incluso la oposición – y me refiero al Partido Popular- lo asumió con naturalidad, y de hecho, cuando se habla de “PPSOE”, creo que tiene todo el sentido al menos en lo que se refiere a buscar la división  de los españoles por la vía de las señas de identidad. 

Es usted coordinador del grupo parlamentario de VOX en  Andalucía y precisamente Juanma Moreno ha dicho, respecto a lo que señala, que había llegado “la hora de negociar con el PSOE”. 

Sí, y yo creo que si uno tira de documentación como la que yo he manejado acaba encontrando explicaciones. Había intereses comunes, y de hecho los hay ¿Quienes han gobernado durante estos últimos 40 años? PP y PSOE, sobre todo este último, apoyados en las facciones secesionistas, dándoles concesiones constantes, casi como esa locomotora de los Hermanos Marx, que iban quemando para seguir avanzando. Y en esa estamos. Entonces es lógico que ellos quieran mantener aquello que han administrado durante tanto tiempo, a costa de la erosión de la nación. Eso lo tengo clarísimo.

Porque si hay un partido que le ha hecho particularmente  daño a España ese es el Partido Socialista Obrero Español. 

A mi juicio sí, aunque tengo que decir que el PP también es culpable, porque lo que ha hecho es un seguidismo del PSOE. Un PSOE que ha entregado a las sectas secesionistas el poder allá donde estaban más consolidadas, e incluso fomenta todo tipo de división entre españoles. No hay más que ver como en Ceuta, por ejemplo, es un partido promarroquí , en Andalucía han cultivado una red clientelar potentísima que además el PP no quiere desmantelar. Lo que trata es de utilizarla en su beneficio. 

 

¿Cómo puede todavía tener ese cuerpo electoral de apoyo  el partido socialista?

Bueno, porque la red clientelar es muy tupida y luego están  los medios de comunicación. La propaganda ha sido muy intensa. Hay una serie de ‘santones’  que salen en el libro, como Tierno galvá, por ejemplo, que son referentes de todo el mundo. Han sabido presentar diversas figuran opacando otras que les han dado este prestigio. Es asombroso, pero es así. Y en esa lucha estamos. 

Ha hablado usted de los ideólogos del PSOE.  ¿A VOX le hace falta un grupo de ideólogos o cuando menos un corpus intelectual que le apoye?

Creo que VOX es ya un partido muy consolidado y muy extendido por toda España. La ideología de VOX está bastante bien asentada y se funda principalmente en la defensa de la nación española, que es la gante de la igualdad entre compatriotas. Al menos con eso tenemos mucho ganado con respecto al resto de partidos. Y luego también tenemos esa dimensión hispanista inequívoca, siempre con la mirada puesta en Hispanoamérica, que es el ámbito donde los españoles nos hemos desarrollado históricamente. Creo que VOX, ideológicamente, es un partido bastante equilibrado. 

Con todo lo que está pasando cuesta bastante sacar al pueblo español a la calle.

Porque el pueblo español, en gran medida, ha sido domesticado por el PSOE y esas autodenominadas izquierdas, que sacan a la calle a la gente cuando les interesa. De hecho,. cuando uno mira a las redes sociales,  constantemente se da cuenta  de que con unos precios de la luz cinco o seis veces inferiores  se estaban lanzando alertas y alarmas que si hubieran sido ciertas, habrían producido una gran mortandad de frío en invierno. El PSOE tiene muy bien embridado a gran parte del sector mediático español y las grandes empresas – que también tienen mucha culpa de ello porque son las que sustentan los medios- más o menos se mueven a gusto con las políticas impulsadas por el PSOE. 

Un pueblo español que también se creyó la ‘leyenda negra’ ¿no?

A pie juntillas (ríe).

Quiero decir que el gran problema de la ‘leyenda negra’ no son quienes la fabrican sino quienes se la han creído: los propios españoles. 

Por supuesto. Yo publiqué en el año 14 un libro sobre la leyenda negra y siempre digo lo mismo: la propaganda es una parte de la realidad en todo conflicto, guerra o enfrentamiento. El problema es cuando el afectado por esa propaganda la asume. En España la leyenda negra se ha asumido por muy diversos cauces. Desde el asunto de la Inquisición, el supuesto y falso genocidio americano, a cuestiones como esa España del Romanticismo que nos presentó como una nación atrasada y exótica, cuando España es uno de los puntales de la civilización mundial.