Antonio Repullo, secretario general del Partido Popular de Andalucía: “ No defraudar a más de ocho millones de andaluces te genera cierto vértigo”


Repullo ha explicado en el foro de Asfaco cómo la denominada 'nueva política andaluza' debe participar en la sociedad

La última vez que mantuvimos una entrevista con Antonio Repullo aún no había desembarcado la mayoría absoluta del Partido Popular en el Parlamento andaluz. Estaban en ello y Repullo hacía un hueco en la campaña electoral para atendernos. Poco después llegaron las elecciones, Moreno se coronó de manera rotunda y nombró al poco a nuestro entrevistado secretario general del Partido Popular andaluz. Es una consecuencia casi lógica de aquella mayoría absoluta labrada con la cercanía que el presidente supo trabajar, la gestión administrativa y efectiva sin demasiado ruido político, salvo, curiosamente el del propio PP a nivel nacional con la implosión casadista, en la que Juanma salió reforzado por su propia actitud de hombre sensato sin más ambición formal que Andalucía, que no es poco. En otro nivel, el provincial, Antonio Repullo ejercía de Juanma – entiéndase el símil- y se trabajó el cargo de delegado del gobierno a golpe de kilómetros, acuerdos, negociaciones y vindicaciones. Lo mismo reconocía la buena labor de un ayuntamiento socialista que ponía la taladradora con guante de seda exigiendo a Sánchez una red eléctrica que permitiera al norte de Córdoba prosperar. 

Cuando se gobierna ocurre que se desatiende algo al partido. Moreno quiere una Andalucía mejor y un partido también mejor y fuerte que respalde la acción de gobierno. Repullo era y es su hombre para dirigir el asunto popular, el de un partido veterano, curtido  en la oposición andaluza durante muchos años- y acomodado en ocasiones- y con la posibilidad real de hacerse de nuevo con las riendas de la España a jirones que está dejando el PSOE con sus socios. 

El PP andaluz puede jugar un papel fundamental en ello. Antonio Repullo es el encargado de la unidad de acción y de los nuevos bríos. Lo contó en el foro de Asfaco, el ciclo de ponencias que organiza esta asociación empresarial. Estuvimos con él en este encuentro y hemos realizado un resumen de algunas de las reflexiones que Antonio Repullo ofreció a los asistentes. 

Rafael González y Antonio Repullo./Foto: Jesús Caparrós

– Hay una imagen reciente y muy significativa de Juanma Moreno siendo recibido en Lebrija, con motivo de la visita de Su Majestad el Rey en el V Centenario de la muerte de Antonio de Nebrija, que dice mucho de lo ocurrido en Andalucía. Un recibimiento abrumador y  muy cariñoso en un municipio sevillano de larga tradición socialista. ¿Cómo se ha producido este cambio?

– Creo que eso responde mucho al título de la conferencia que nos convoca, sobre los nuevos modelos de la actividad política en Andalucía. Pienso que hemos tenido un cambio social importante, y que ese cambio social lo tenemos que provocar desde la política aún más. Un cambio social que está fundamentado en el diálogo con las personas, con la gente, con aquellos que forman parte de nuestra sociedad. Es importante porque creo que eso es lo que ha hecho precisamente Juanma Moreno. No he venido hoy aquí a dar un mitin ni a colocar mensajes del partido, cómo van los presupuestos o lo bueno o malo que es Pedro Sánchez. Quiero comentar precisamente con el ejemplo que has puesto el nuevo modelo que creo que es el que le interesa a la gente, y es una evidencia ya que ha tenido un respaldo muy importante el pasado 19 de junio. Como digo, está fundamentado en el diálogo, en la forma de escuchar a la gente, una escucha activa que nos tiene que permitir permanentemente conocer cuales son las preocupaciones de todos y cada uno de nuestros ciudadanos y que nos digan de qué forma podemos solucionarlas. Esa escucha nos activa a nosotros y cuando tengamos que sacar adelante un presupuesto, o un proyecto, si hemos escuchando antes, al final tendremos el sello de la calle y de lo que interesa a la gente porque han participado en esas soluciones. 

Esa es la clave de la nueva política en la que ya no hay una segmentación por ideología. Si ahora hablas con una persona de 20 años y le preguntas si es de derechas o de izquierdas, probablemente no sepa qué contestarte. Las personas nos movemos por sensaciones: la sensación de aquél que está implicado, del que escucha y dialoga y le interesa los problemas de todos los días. Hay que ser capaz de absorber toda esa información y volcarla luego con ese sello de la calle en los proyectos. Pienso que ese diálogo ha estado siempre muy concernido al diálogo entre partidos políticos que se escenifica en un parlamento o en el pleno de un ayuntamiento. También en la negociación permanente entre instituciones gobernadas por un mismo partido o diferentes. En Córdoba eso se pudo comprobar con la pandemia, algo que viví en primera persona. Distintas instituciones gobernadas por tres partidos fuimos capaces de crear un entorno de trabajo que no fue nada hostil. Ese entorno favorecía que se beneficiasen aquellos que lo estaban pasando mal y muy mal en la provincia de Córdoba. Y eso tuvo un resultado muy bueno. Es positivo que eso se siga haciendo cuando las cosas no nos van tan mal. 

La actividad parlamentaria es una novedad para mí y en el Parlamento hay un diálogo real. Por mucho que podamos comprobar ese enfrentamiento permanente entre diferentes fuerzas políticas, la realidad no tiene nada que ver con eso. La realidad -y la noticia- es que realmente VOX vota muchas veces con Podemos, Podemos vota muchas veces con el Partido Popular y con VOX, el partido socialista vota muchísimas veces con el Partido Popular… Es decir, tenemos un entorno nada hostil dentro de esos círculos y creo que hay que sacar a la calle ese diálogo, esas conversaciones y conectividad que tenemos dentro de las instituciones. Ese es el gran reto de la política y en el que estamos inmersos. Y creo que es en el que todo el mundo quiere estar. 

– El Partido Popular, como toda organización, ha cambiado con el tiempo. Cambia la sociedad, las demandas y los afiliados. Los retos son otros. ¿Cómo es el PP andaluz ahora y qué papel juega, además, en el marco del PP nacional?

–  El Partido Popular ahora es lo que ha sido siempre, un gran partido. Antes y ahora. En ese sentido no ha cambiado. Creo que es un partido que ha sabido transformarse y adaptarse a la situación de la sociedad, y en concreto a la andaluza. Partíamos de un punto en el que había cierto hartazgo. Estábamos cansados de que Andalucía fuera referente por temas que no son agradables y en los que creo que no conviene entrar ahora, y la sociedad andaluza quería otra cosa. Necesitaba un cambio. Y ese cambió se provocó con el gobierno del Partido Popular y de Ciudadanos, que ha tenido un respaldo mayoritario en las urnas. Pero insisto en que la clave de todo eso ha sido la escucha activa. Hemos tenido un gobierno que ha sabido escuchar a la gente, que ha estado pendiente de la realidad de las personas y no ha generado la sensación de que estaba ’haciendo política’, sino de querer solucionar problemas. Se ha valorado ha habido un equipo humano permanentemente trabajando en ese diálogo constante con la sociedad y activar los proyectos que pudiesen favorecer a aquellos que lo estaban pasando mal . Y en eso vamos a seguir trabajando. 

En el último comité ejecutivo que celebramos hace dos semanas activamos un nuevo proyecto, que es un laboratorio de ideas donde van a participar personas y representantes sociales  de todo tipo, para seguir escuchando y saber qué es lo que quiere la sociedad y en qué le podemos ayudar. Pero no nos vamos a circunscribir a entes, a personas o a asociaciones que tengan relación directa sólamente con Andalucía. Tenemos que salir de Andalucía, porque esto no es una frontera natural y tiene que ser mucho más de lo que es. Y para eso necesitamos que venga gente de fuera. Necesitamos atraer todo ese talento que quiere estar en Andalucía y retener todo aquel que desgraciadamente se nos está yendo fuera. 

– Ahora mismo el debate económico lo lideran Madrid y Andalucía. Parece que han abierto un melón muy incómodo para el Gobierno. 

– Dentro del modelo político del que te hablaba una de las partes más importantes es la económica, sobre todo la materia fiscal y la estrategia que se tenga en un tema tan importante como es la bajada de impuestos. Evidentemente hay dos modelos, uno que quiere subir impuestos porque presupone que así puede tener más capacidad económica para gastar en recursos públicos, modelo que se ha llevado siempre en Andalucía. A veces ha tenido éxito y otras no, porque no siempre el partido socialista ha gestionado mal esta comunidad, y eso hay que decirlo. Pero luego es verdad que en el resultado global, esa fiscalidad que asfixia permanentemente a las familias, a las empresas y que no lo hace atractivo para el que quiera venir a Andalucía, nos ha colocado a la cola de todos los rankings. Esa era la realidad. Y tampoco teníamos los mejores servicios públicos. No teníamos ni los mejores hospitales, ni los mejores colegios, ni las mejores ratios de profesores ni de médicos o camas hospitalarias por habitante.  Hemos llegado a otro modelo que puede ser criticado por muchas razones pero que el resultado ha sido que, en el momento en que peor lo está pasando la gente hemos dejado 950 millones de euros en los bolsillo de los andaluces. Eso le puede parecer bien o mal a la gente. Pero también hemos incrementado los ingresos, tenemos más contribuyentes que nunca y más población que antes. 80. 000 personas más viven en Andalucía respecto a 2018 y 2019. Por tanto las cuentas están saliendo bien. 

– Ha comentado antes que una de las cosas buenas que hicieron en la anterior legislatura era parecer que ‘ no hacían política’, sino gestionando problemas. ¿Eso ocurre también porque sigue habiendo una desafección del ciudadano hacia la política?

– Estoy convencido que al ciudadano medio no le interesa en absoluto la política, ese modelo de ‘antigua política’. 

-¿Qué es la antigua política?

– Cuando un político lo único que pretende es mantenerse en el poder y no solucionar los problemas de la gente. De hecho hay políticos que ni tan siquiera le ha interesado ganar porque estaban tan cómodos en la oposición que preferían estar ahí y no ganar porque eso les complicaba la vida. Esa falta de ambición o esa sensación que trasladas de que no te interesa absolutamente nada estando permanentemente inmerso en debates que no solucionan nada, esa es la vieja política. Es la que creo que hay que cambiar. Y es la que ha hecho que la gente se vaya retirando porque no le gusta eso. Creo que la política es muy bonita y pienso que todos deberíamos tener una experiencia política. Eso no quiere significa militar en un partido político o ser un activista. Se puede hacer política desde una comunidad de vecinos o reclamando muchas cosas desde focos diferentes. Como yo vengo del  sector privado, muchas veces me hacen la observación de que conozco otros ámbitos y eso me hace diferente, no me convierte en un político ‘de raza’. Pero yo tengo el máximo respeto a los que han empleado toda su vida a la política porque probablemente sin ellos yo no estaría aquí. Creo que en la política cabe todo y todo es bueno. 

– Uno de los grandes problemas que ha tenido Andalucía ha sido la corrupción, algo que se ha generalizado en España. ¿Cuáles son y cómo se establecen los diques para que esa corrupción no se repita?

– Creo que el hecho de tirarte cuarenta años gobernando tiene muchas papeletas para que pueda empezar la corrupción. Somos humanos. Te puedes relajar en un momento determinado, quitarle importancia a cosas que el primer día si se la das pero a los cuarenta años no. Es un mundo donde pueden pasar cosas muy cerca de ti que son muy atractivas. Y si no tienes muy clara cual es tu vocación, que es el servicio público y no el personal, puedes caer en ese error. Pero yo tengo muy claro que aquellos que tiene vocación de servicio público jamás dan un paso equivocado en ese sentido. 

Rafael González y Antonio Repullo./Foto: Jesús Caparrós

– No cabe duda que ha habido un cambio sociológico en Andalucía, vinculado a lo político, y entiendo que el Partido Popular es consciente de esto, como apuntaba usted antes. Parecía imposible hace tan solo unos años que pudieran obtener una mayoría absoluta como la actual. 

Somos conscientes de esa mayoría y sobre todo lo somos de algo muy importante que es la responsabilidad que tiene un partido como el nuestro ahora, la de sustentar a un gobierno que está intentado transformar Andalucía con una mayoría de votantes muy importante que han apoyado esa filosofía política. Impresiona asistir al parlamento y ver el plantel de diputados del Partido Popular porque la verdad es que llama la atención cuando estás allí sentado. Y eso es una altísima responsabilidad. No defraudar a más de ocho millones de andaluces te genera cierto vértigo. 

Hacer que ese gobierno se mantenga y que no se pierda, que siga teniendo esa conexión con la sociedad creo que es el gran reto que tiene ahora mismo el Partido Popular de Andalucía.

 

Pueden ver la intervención completa en el foro de Asfaco en este vídeo: