
El partido comenzó con el Barcelona presionando y con una oportunidad de Ferrao que despejó Cristian. Vistalegre vibraba y una contra, que acabó en falta sobre Manu Leal, pudo cambiar el sino del encuentro a los dos minutos. El Córdoba Patrimonio jugaba de tu a tu al todopoderoso equipo catalán y Javi Sánchez pudo haber obrado el milagro pasados los cinco minutos de juego. Vistalegre era una fiesta y, como si lo hubiera escrito Hemingway, no era París pero David Leal hizo saltar al pabellón con el 1-0. El himno de España sonó en la grada y la emoción y los gritos de ánimo se mezclaron en un frenesí que se merece esta ciudad.

El ecuador de la primera mitad vino marcado por las intentonas del Barcelona por empatar y el arrojó de los de Maca defendiendo el marcador. Mientras Ferrao dejaba perlas casi en todas sus intervenciones. A cinco del final el Córdoba cometía la quinta falta y Giasson se metía el empate en propia puerta, pero tras el saque de centro, César marcaba el segundo de los blanquiverdes y la locura se instalaba en Vistalegre, que era una fiesta. Cristian paraba y el partido convertía al equipo andaluz en la viva imagen de la heroica. Cada segundo en ventaja era un triunfo sobre la razón, la lógica y lo establecido. A 1’45” un doble penalti (por una mano más que discutible) establecía el empate de Ferrao. Mientras que los de Maca iban a acabar jugando de cinco un primer acto en el que disputaron los mejores minutos de la temporada.

La segunda parte comenzó con un toma y daca entre ambos conjuntos en el que a punto estuvo de tomar ventaja el Córdoba Patrimonio con una oportunidad de Koseky que despejó Juanjo. Pero un remate de Lozano, tras un rechace iba a ser imparable para Cristian e iba a suponer el 2-3. Mientras que César tuvo el empate en el 26, en un mano a mano con Juanjo.
Como en la primera parte, los árbitros Rodrigo Miguel y Sánchez-Molina, pintaban unas discutibles manos que supusieron el 2-4 de Ferrao y el favor que necesitaba el cuadro catalán para sacar adelante un partido que, antes, nunca fue suyo. Y Vistalegre mostró su descontento con la decisión. A partir de ahí a los blanquiverdes se les acumularon, sin suerte, las oportunidades de acortar distancias.

Una mano no pitada a Daniel desata a las irás de Vistalegre a siete del final. El ocaso del partido seguía empañado por la actuación de unos colegiados a los que pareció pesarles en exceso la elástica arlequinada. Y, tras el 2-5 se tragaron un penalti en el área azul grana, muy protestado por David Leal. Pese a favorecer al grande, el escándalo saltó en el pabellón Cordobés con las reiteradas decisiones “erróneas” de unos árbitros que condicionaron el resultado y desataron las irás de la afición en el tramo final de un partido que decidieron Rodrigo Miguel y Sánchez-Molina con su desacierto. La ovación de Vistalegre el último minuto, en pie, dejó claro quien fue el ganador moral.






