Sánchez y su Gobierno se comen nuestro dinero


Las nuevas medidas anunciadas por el presidente son efectistas pero ruinosas para las arcas públicas

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Pedro Sánchez. /Foto: La Moncloa

Se le atribuye a Margaret Thatcher una de las más acertadas definiciones sobre el socialismo: “El socialismo se acaba cuando se le termina el dinero a los demás”. Una definición que nace de la experiencia. La historia del siglo XX y parte del XXI está llena de ejemplo de un constante fracaso que aún así sigue estando presente en muchos países, en sus gobiernos.

España está dando cuenta de esa ruina a pasos agigantados, sobre todo la clase trabajadora. Pero no escapan a ello las empresas, pequeñas, medianas y grandes. Somos más pobres que hace un año. Los sueldos ni cunden ni suben. Aunque el Gobierno de Sánchez se escude constantemente en la pandemia y ahora en la guerra de Ucrania, los índices de inflación, el precio de la energía y los precios en general, si bien están dentro de una situación  de contexto internacional, en nuestro país está siendo particularmente complicado. En el Congreso de los Diputados ayer Pedro Sánchez abrió el tarro de las esencia bolivarianas – inspirado cada vez más por sus socios- y presentó varias medidas que en circunstancias normales y contempladas en cualquier otro partido (de derecha) sería tildadas, cuando menos, de populistas. Trenes gratis, impuestos especiales a los ‘ricos’ bancos y eléctricas y más ayudas que, claro, pagamos todos. “El Gobierno ha decidido encarecer la financiación de los ciudadanos con un impuesto a la banca y también, encarecer la energía con un impuesto a las eléctricas. ¿De verdad piensan que los bancos y eléctricas no van a repercutir dicho impuesto a sus clientes? ¿De verdad lo creen?”. Eso se pregunta nuestro colaborador y economista Samuel Díaz en su artículo de hoy en La Voz de Córdoba. Samuel señala algo que resulta evidente para muchos ciudadanos sin especiales conocimientos de economía.La verdad es que este tipo de impuestos y discurso por parte del gobierno de turno pertenece a una vieja historia que ya todos conocemos, la historia de; “que paguen los que más tienen” “que esta crisis la paguen los poderosos” “el margen para subir los impuestos es muy amplio si nos comparamos con Europa”.

Francisco J. Bocero, colaborador también de este periódico y periodista especializado en Economía nos dice que “son medidas de claro componente político, que es el contexto en las que hay que interpretarlas, no económico. Y no lo son porque no forman parte de un plan coherente y consensuado; porque no atacan las raíces de nuestros problemas, desde luego no el de los precios, que siendo global, nos afecta en mayor medida que a nuestros principales socios de la eurozona”. En la misma línea que Samuel mira hacia las consecuencias. “Pone el foco en los sectores económicos con posiblemente con peor reputación social y difícil respuesta ante las medidas de subida de impuestos, sin tener en cuenta ni explicar la situación y las consecuencias de esas medidas, para los ciudadanos, como consumidores, como ahorradores y pequeños empresarios, y para la confianza de inversores y grandes empresas en España”.

Bocero advierte que “tenemos una deuda que está en el punto de vista de los mercados y una de las recuperaciones más lentas de las economías del euro. Necesitamos política económica, no economía política”. Una economía política que cada vez se parece más al socialismo populista y bolivariano