Luis Martín enamora con su pregón a la Virgen del Socorro


Verso, prosa, devoción e historia se aunaron en una obra que hizo las delicias de los presentes

Luis Martín./Foto: Francisco Patilla
Luis Martín./Foto: Francisco Patilla

La figura de Luis Martín Luna está ligada, por antonomasia, a las cofradías. Su amor por ellas lo ha demostrado siempre y el cariño entregado ha tenido la reciprocidad de los cofrades, que han sabido valorarlo. Prueba de ello radica en que, tras varios años retirado de la política municipal, las hermandades lo siguen llamando para actos del calado del que se produjo este viernes, el pregón de la Virgen del Socorro.

Presentado por su inseparable amiga, Amelia Caracuel, Luis volvió a dejar plasmada una pluma y un verbo fáciles, amorosos y con la franqueza del cariño sin dobleces a las tradiciones, a la fe de una ciudad y, en este caso concreto, a Nuestra Señora del Socorro Coronada.

“Inicio mi recorrido desde la Plaza Chica de San Agustín hasta la Plaza Grande de La Corredera buscando mis recuerdos de niñez, quería reencontrarme con la vida del trueque, el alquiler y venta de tebeos, a visitar los almacenes Mancha, a ver de nuevo las piaras de pavos, aunque me encontré una playa de mesas y sillas que decían para ocio, cuando antes era un suelo lleno de venta ambulante. Salí de la Plaza por el Arco Bajo y allí estaba mi respuesta al paseo que comenzó, ella me esperaba como tantos siglos lleva haciendo para los cordobeses, ella esta por encima de las modas y la historia”.

Con esas hermosas palabras comenzó un pregón breve, intenso y muy celebrado por los asistentes. Verso, prosa, devoción e historia se aunaron en una obra, que concluyó con un hermoso poema:

Virgen hermosa, aunque me voy,

contigo queda mi corazón,

contigo quiero siempre vivir,

pensando siempre Señora en ti.

Tu eres mi Madre.Tu eres mi luz.

Tu eres mi amparo, mi dicha tu.

Bajo tu manto quiero vivir,

y en tu abrazo tuyo morir.

Al despedirme con un adiós

pongo en tus manos mi corazón,

entre tus manos seguro está,

no lo abandones, jamás, jamás”.