Más allá del 8-M


Precisamente una de las primeras profesiones que las mujeres pudieron desarrollar fue la de maestra

Los alumnos del Centro de Magisterio Sagrado Corazón se vuelcan con Ucrania./Foto: BJ
Los alumnos del Centro de Magisterio Sagrado Corazón se vuelcan con Ucrania./Foto: BJ

Lejos del foco mediático que supone la fecha del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, que se celebraba ayer, todos los días se nos abren nuevas oportunidades para resaltar el papel de la mujer en nuestra sociedad. No soy partidaria de hacer diferenciación entre mujeres y hombres ya que ambos son complementarios; de manera general, lo compruebo en todos los ámbitos de mi vida y, a nivel particular, cada jornada, como docente que soy y que al mismo tiempo participa en la formación de futuros maestros, chicos y chicas.

Precisamente una de las primeras profesiones que las mujeres pudieron desarrollar fue la de maestra. Recorrer los pasillos de mi centro universitario o acceder a las aulas, salvando las diferencias evidentes del progreso producido a lo largo de las décadas, me trae en muchas ocasiones la evocación de otros tiempos. Sin ser testigo de ello, me he podido sumergir en lo que implicaba para muchas féminas, todavía muy jóvenes, vivir la aventura que suponía el desarrollo de su profesión en pueblos recónditos de la geografía nacional, casi siempre lejos de su ciudad natal. Y me he acercado a estos casos cuando en prolongadas sobremesas familiares se narraban los episodios vividos en esos años. En casa siempre se ha nombrado, como a alguien más de nuestro círculo, a doña Amor y a doña Aurora, dos maestras que vivieron en casa de mis abuelos Juan José y Victoria al inicio de su andadura profesional. En momentos en los que las comunicaciones no eran evidentemente las de hoy, no sería fácil llegar a un pequeño núcleo rural a cien kilómetros de distancia de Córdoba, lejos de su estirpe y confiando a ciegas en personas desconocidas.

Solamente la vocación de servicio y entrega así como la necesidad de forjarse un futuro mejor, les impulsaría a salir adelante.

Estos días intento hacer un paralelismo entre las maestras de ayer y las que lo serán mañana. Con la misma actitud vocacional y de entrega y con una enorme sensibilidad en la ayuda al prójimo, un grupo de alumnas del segundo curso del Grado en Educación Infantil del Centro de Magisterio “Sagrado Corazón”, ponía en marcha una interesante iniciativa que nos ha dejado boquiabiertos y que ha implicado a toda la comunidad educativa. Hace una semana nos llegaba la información de la inquietud que tenían por  iniciar una campaña a favor del pueblo ucraniano y para lo que desde la dirección se pedía al claustro de profesores colaboración para facilitar las labores de información. Dos días después, como la multiplicación de los panes y los peces, con ayuda de más compañeras, profesores, personal del centro así como numerosos establecimientos y colegios sumándose a este gesto solidario, disponían de dieciséis palés con ropa, medicinas, alimentos…, todo perfectamente clasificado, que partían rumbo a la frontera de Ucrania donde se espera que lleguen hoy de la mano de la empresa de transportes TXT .

Esta acción se ha extendido y se prepara otro gran envío que esta misma tarde saldrá hacia Ucrania vía Madrid. Ayer se mostraba el apoyo, la unión y el compañerismo en un desayuno solidario en el que también ha habido una alta implicación de todo el centro educativo y que ha permitido recaudar fondos para esta noble causa.