Siempre Teresa


El mensaje de la santa supone un testimonio vigente para nuestros días

Cada año la Fiesta de Santa Teresa de Jesús nos ofrece una oportunidad de acercarnos a conocer datos nuevos sobre esta santa andariega. La cultura no se deja de lado en el Convento de San José de Córdoba y no solamente aparece la posibilidad de venerar su reliquia en el día en que la Iglesia celebra su fiesta, sino que siempre se aprende algo más de esta firme mujer que emprendiera a los cuarenta y cinco años la reforma del Carmelo. Cada uno de los frailes que componen esta comunidad de Córdoba aporta un punto de vista y permite que los fieles tengan un prisma más amplio para admirar un poco más a Teresa de Ávila.

No puedo negar que me satisface hablar de ella. En algo se nota que es mi santa favorita, el ejemplo que elegí para el estudio de la asignatura de Teología Espiritual y una referencia para muchas ocasiones de la vida cotidiana. Cómo no admirar a la primera mujer doctora de la Iglesia y escritora reconocida de la lengua castellana.

El pasado año, una exposición con fondos de la Biblioteca Provincial de los Carmelitas y una bella homilía por parte del Padre José Molina traían el aporte cultural. Por cierto, que a propósito de aquello, también dediqué unas líneas en este mismo blog. En esta ocasión, ha sido la reflexión del padre Fernando Donaire y la música de Miriam Toukan las que han hecho lo propio.

El sábado, el prior traía a nuestros días a Teresa, haciendo una comparación entre sus tiempos y los actuales. Como en el siglo XVI, hoy vivimos tiempos recios; y el mensaje de la santa supone un testimonio vigente para nuestros días. En un mundo en el que triunfa la mentira, en esta época de la posverdad, es necesario buscar la Verdad, la misma que los místicos hallaron sustentándose en las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.

La solemne eucaristía en honor a Santa Teresa estuvo acompañada por la voz de Miriam Toukan, una cantante palestina cristiana que ofreció su música en árabe y español. Fue un regalo poder disfrutar de los poemas de la santa convertidos en notas musicales que llenaban la bóveda de la iglesia y ayudaban a orar en un día tan especial.

Y lo más instructivo, conocer a otra santa carmelita, Mariam Baouardy, nacida en Ibillin en 1846, el mismo pueblo de Miriam Toukan. Santa Mariam de Jesús Crucificado, nacida en esta población que se sitúa en la Alta Galilea, a medio camino entre Nazaret y Haifa, fue fundadora del primer monasterio de carmelitas en la India y en otros lugares como Belén. También conocida como “la arabita”, fue ejemplo para los cristianos de Oriente Medio.