Juan Mayorga, el arte de la elocuencia


Me conmovió su discurso en los recién entregados Premios Princesa de Asturias.

Al enfrentarme hoy al papel en blanco, no puedo más que sentir cómo las palabras se acumulan en mi mente al tratar de transmitir de manera tosca mi estima por Juan Mayorga. Me conmovió su discurso en los recién entregados Premios Princesa de Asturias. En cierto modo, es la misma hoja blanca a la que él hacía referencia en esta disertación previa a la recepción del Premio Princesa de Asturias de las Letras del presente 2022, esa hoja en la que buscar letras con las que, como él mismo señalaba, “si me esfuerzo y tengo suerte, acaso una noche unos actores quieran pronunciar”. Este dramaturgo, que ocupa el sillón M en la casa de las palabras por excelencia, la Real Academia Española, que juega con estas igual que con los silencios, pronunciaba un brillante discurso, sublime diría yo. Y, de la misma forma que hacen los actores a los que dirige en sus propias obras de teatro, lo memorizó y casi podríamos decir que escenificó, de manera fascinante.

Admiro a todo el que se sirve de las palabras para crear belleza en un texto, ya sea oral o escrito; porque las palabras sirven para alabar y destruir, para informar y juzgar, para animar y aburrir… Las palabras son un arma poderosa para el desahogo y la entrega al otro. Mayorga lo expresaba de manera sobresaliente: “No dejará de parecernos cosa de magia que las letras, esos pocos dibujos, esos pocos sonidos, puedan tanto. Que puedan darnos tanta felicidad y hacernos tanto daño. Que puedan amenazar a una persona o enamorarla, unir a un pueblo o dividirlo, declarar una guerra o detenerla” (Premios Princesa de Asturias, 28 de octubre de 2022).

El pasado viernes, este discurso de los Premios Princesa de Asturias suponía para mí un complemento fantástico para impulsarme a escribir sobre el protagonista. Ya venía rumiando la idea cuando hace algo menos de un mes recaló en Córdoba su magistral obra teatral, Silencio; una obra basada en otro discurso, el de su entrada en la Real Academia Española, que versó sobre el teatro y los silencios que complementan a las palabras o que quizá las sustituyen. Un discurso convertido en teatro, protagonizado por una espléndida Blanca Portillo que llenó el escenario durante más de hora y media en una magistral interpretación. Como no podía ser de otra manera, estaba dirigida por el propio autor.

En Silencio se aúnan el respeto a las palabras y el respeto al teatro, elementos que confluyen en el excelso Juan Mayorga. “Sucede que en el teatro, arte de la palabra pronunciada, el silencio se pronuncia. Sucede que el teatro puede pensarse y su historia relatarse atendiendo al combate entre la voz y su silencio” (Silencio, Discurso leído el 19 de mayo de 2019 en su recepción pública).

Capaz de unir lo culto con lo popular, Juan Mayorga ocupa un lugar de relevancia entre los grandes dramaturgos españoles de todos los tiempos. Disfrutemos de su obra y admiremos su capacidad para provocar la conmoción a través de las palabras.