Raquel Lanseros traduce al español la poesía de las hermanas Brontë


El lector de habla hispana ya puede disfrutar de los poemas de Charlotte, Emily y Anne gracias a este libro que la colección Poéticas acaba de alumbrar

Con pocos recursos económicos, aisladas y solitarias: así vivían las míticas escritoras de novelas maravillosas tan conocidas como Jane Eyre, Cumbres borrascosas o Agnes Grey.  Huérfanas de madre (llamada Maria), fueron criadas por su tía y por su padre. Crecieron leyendo y leyendo, por ejemplo a románticos como Byron, rodeadas de los libros de su padre (austero sacerdote amante de la literatura) y siendo buenas conocedoras de la Biblia.

Tres mujeres señeras nacidas en Yorkshire, concretamente en Thornton, que desde 1820 vivieron en Haworth —a 10 kilómetros de Thornton— donde su padre ejerció como coadjutor. Tres genios de la cultura victoriana que autopublicaron un conjunto de poemas con nombres masculinos inventados. Es difícil de entender actualmente, sí, pero es bien comprensible en el contexto de la Inglaterra victoriana. Hoy podemos disfrutar de la quintaesencia de su poesía en este libro que ahora comento.

Se trata de una elegante edición que contiene 39 poemas en versión bilingüe precedidos por un prólogo de Raquel Lanseros; la selección, las traducciones y también la introducción son autoría de dicha poeta jerezana. Todo ello lo tenemos disponible a través de un centenar y medio de páginas.

Quien se acerque a este libro disfrutará con la quietud de los versos de Emily Brontë; verbigracia “Caed, hojas, caed” o “Callada está la casa”. Podrá meditar al compás de “Una pequeña rosa incipiente”. Es la naturaleza en mayúsculas —a veces inhóspita— tamizada por elementos oníricos e incluso sobrenaturales, anticipando recursos y aspectos de Cumbres borrascosas.

Quien lea este libro tendrá una ocasión lírica para entender mejor a Anne Brontë mediante “Versos compuestos en el bosque en un día de viento”, “Una plegaria”, “El camino angosto”, “Sueños” o “La paloma cautiva” donde temas como la reclusión, la soledad o el confinamiento salen a la palestra.

Quien se aproxime a este libro podrá visitar los pliegues introspectivos de Charlotte Brontë con sus reflexiones sobre “La vida” y aprehenderá el llanto por la pérdida “En la muerte de Anne Brontë o “En la muerte de Emily Jane Brontë” con sentidos tonos elegíacos. Es que en menos de dos años murieron su hermano Branwell (con 31 años), Emily (con 30) y Anne (con 29), los tres de tuberculosis. La imagenería de las composiciones expresa el lacerante dolor asomando, en ocasiones, una nota de fe auténtica. Autobiografía, espiritualidad y existencia convergen en un mismo trozo de papel junto a otras cuestiones teleológicas.

Así comienza “La vida”, radiando esperanza y exhortando decididamente al receptor al disfrute del día a día, en una especie de carpe diem: “La vida, créeme, no es un sueño / tan oscuro como dicen los sabios; / a menudo la lluvia matutina / presagia un día apacible. / A veces no hay nubes de tristeza / pero son todas pasajeras: / si el aguacero hace florecer las rosas, / ¿por qué lamentar que caiga? // Rápidamente, alegremente / vuelan las horas soleadas de la vida, / con júbilo, con gratitud, ¡disfrútalas mientras pasan!”.

La antología, titulada Un alma sin cadenas, nos trae este ramillete de poemas con un lenguaje muy cuidado, bastante entendible y musicalmente agradable. Evidencia el carácter reflexivo de las tres escritoras victorianas amantes de los páramos de Yorkshire que, siendo más conocidas por sus novelas, también escribieron poesía. Por cierto que —según he mencionado— publicaron el libro ocultando sus identidades bajo los ropajes de tres seudónimos masculinos, Currer, Ellis and Acton Bell, igual que hizo George Eliot (que era Mary Ann Evans). Currer es el alias de Charlotte, Ellis es el de Emily y Acton es el de Anne. Aquí hay trabajo apasionante para rato, buceando en la situación de la mujer a mediados del siglo XIX y aplicando tanto la sociología del campo literario como el concepto de autora.

Edición ilustrada (Editorial Alma)

En este caso podemos decir, en efecto, que una poeta traduce a otras poetas. Raquel Lanseros también es responsable de versiones de Edgar Allan Poe, Lewis Carroll, Louis Aragon o Silvia Plath. Doctora en Didáctica de la Lengua y de la Literatura, licenciada en Filología inglesa, es profesora en la Universidad de Zaragoza y ha publicado poemarios como Matria (2019) el cual ha merecido el Premio Andalucía de la Crítica. Una mente creativa traduce a otros creadores y se afana meticulosamente por aclimatar lo foráneo con naturalidad a la audiencia de hoy.

 

Raquel Lanseros contesta esto sobre la traducción literaria: “Las traducciones envejecen peor que los originales. Los sonetos de Shakespeare no se pueden leer hoy en las traducciones del XIX. Se necesita una actualización al lenguaje coloquial de cada siglo. Con Poe me puse el reto de mantener el verso, que es tan importante en el XIX, y fue un trabajo ímprobo. Intenté traducir la atmósfera de su siglo. La traducción siempre va a ser un fracaso, por elegir entre belleza o mensaje. Pero el esfuerzo merece la pena porque como decía Saramago, sin traductores sólo habría literaturas nacionales” (Fuente: ABC, entrevista de Rafael Verdú publicada el 5 de diciembre de 2020).

Raquel Lanseros / Foto: Facebook Raquel Lanseros

El libro que aquí nos concita es un manejable volumen de grato diseño con solapas, con la cubierta plastificada en brillo. Sus resmas de papel en crema y de buen gramaje le añaden entidad y altura en lo relativo a las artes gráficas y a la presentación del trabajo. El poemario tiene como portada una imagen elocuente de las tres hermanas diseñada por Chari Nogales. Es el número decimotercero de la colección Poéticas (Málaga), perteneciente a Valparaíso Ediciones, dirigida por José Sarria.

La colección donde se enmarca Un alma sin cadenas. Antología poética de las hermanas Brontë fue magistralmente inaugurada con la defensa de la poesía que escribiera el romántico Percy B. Shelley y el ataque al género de Thomas Love Peacock, ambos textos traducidos y prologados por Pedro Larrea. La serie es digna de mención también por los títulos que lleva publicados hasta el momento; siendo los más recientes el estudio y antología de Góngora, del poeta cordobés Manuel Gahete Jurado, y la prospección y edición de la poesía cervantina, al cuidado del Dr. Antonio Cruz Casado.