Juan Valera, 198 años después


En Cabra y Doña Mencía, en plena subbética cordobesa, transcurre su infancia

Juan Valera y Alcalá Galiano nació el 18 de octubre de 1924 en Cabra. Su infancia transcurrió ahí, al pie de la subbética, en Cabra y Doña Mencía. Estos espacios, idílicos e idealizados en muchas ocasiones, quedan bien grabados en sus novelas y componen su propia arcadia.

Su novela epistolar Pepita Jiménez (1874) es ejemplo de sus inicios y Juanita la Larga (1982), con Villalegre de escenario, es buena muestra de su madurez. Hay que destacar que sus novelas hayan sido traducidas a varias lenguas y que su llama académica siga viva en la actualidad. Quiero mencionar al profesor emérito Robert M. Fedorchek como traductor y a la catedrática Noël Valis como estudiosa (Universidad de Yale).

Buen conocedor de lo más inmediato y de lo local, amante del terruño y conocedor de la gente de pueblo, de sus costumbres, de los vericuetos y devaneos amorosos, Juan Valera es una figura señera de calado internacional.

Se forma en el seminario malagueño y en el Sacromonte de Granada. Luego comienza su carrera diplomática y, con ella, su asendereada vida viajera. De esta manera, forja un llamativo cosmopolitismo y se forma en diversas lenguas. Ello no solamente porque estudió letras, sino fundamentalmente porque viajó por lugares diversos y porque leyó mucho.

Ahí están sus poesías y, especialmente, sus traducciones de diversas lenguas que revelan al escritor decimonónico interesado por otras literaturas, aclimatando a su lengua materna poemas de Byron, Thoma Moore o Goëthe, entre otros muchos poetas internacionales. Con razón está incluido en el Diccionario Histórico de la Traducción en España que dirigen Francisco Lafarga y Luis Pegenaute. Una buena muestra es la novela pastoril Dafnis y Cloe.

Este año, en el nonagésimo octavo aniversario de su nacimiento, el Ayuntamiento de Cabra y su alcalde Fernando Priego llevaron una ofrenda floral a su tumba. Numerosos han sido los homenajes y los reconocimientos al insigne escritor y político desde su fallecimiento el 18 de abril de 1905. Recuerdo los sellos que Correos le dedicó en 1995 y en 2005. El segundo contiene un retrato, conservado en el Instituto Aguilar y Eslava, realizado por Enrique Romero de Torres en 1891, vestido de diplomático.

En cuanto a otras conmemoraciones y celebraciones, quedan para la posteridad los laudables trabajos que en Doña Mencía impulsó e hizo José Jiménez o el ciclo de conferencias que propició Juani Baena en su tiempo como alcaldesa, “Valerianos 2005”. En Cabra anualmente tiene lugar el tradicional “Homenaje a don Juan Valera” con la actuación de la banda de música, una disertación y una ofrenda floral a su busto en el parque egabrense. La ciudad también convoca el premio “Juan Valera” cuyo ganador más reciente es Bryan Perilla, colombiano afincado en Barcelona, por su trabajo titulado Metafísica, pero no a la ligera: exposición crítica de la ‘Metafísica a la ligera’ de Juan Valera.