La Sierra de Córdoba y el verano


Ahora, la cosa va a más y una de las noticias de este verano es que Aucorsa llega hasta Las Jaras

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Avenida del Brillante en 1949. /Foto: LVC

Dentro de esa colección de mantas que proliferan en la ciudad, y que se repiten de generación en generación como dogmas indiscutibles,  no encontrará el de que Córdoba siempre mira a la Sierra porque es una verdad evidente, lo mismo que cuesta encontrar a alguien que mire hacia la Campiña.

Desde siempre, cuando llegaba el calor había que mirar a una Sierra que durante el resto de año se dedicaba a sus labores agrícolas y que sólo era espacio residencial y de ocio en los meses estivales. Allí se iba a pasar el verano, de la Feria de la Salud a la Feria de la Fuensanta, principalmente, que son las fechas en las que el termómetro hace insostenible vivir en la ciudad y para ello o se abrían las casas que estaban cerradas el resto del año o se alquilaban partes de éstas o de huertas para poder sobrellevar el sofoco del calor.

Esto no es nada nuevo. Los trabajos arqueológicos realizados en esta zona de la ciudad ya nos hablan de la predilección de la Sierra demostrada por las culturas que nos antecedieron, con villas y almunias en las que disfrutar de algún grado menos.

Quien no podía permitírselo tenía al menos el consuelo de disfrutar de la Sierra al menos unas horas de esparcimiento. Para ello estaban las ventas diseminadas a lo largo de la avenida del Brillante, para el carajillo matinal o el medio de vino que remataba la jornada de trabajo. Por la noche, se disfrutaba de estos lugares hasta bien entrada la madrugada como paraísos en los que poder respirar un aire más fresco que en el meollo de la ciudad.

La Primera del Brillante, La Venta de Vargas, El Brillante, El Cerrillo o el mítico Granito de Oro eran los lugares que hasta tiempos bien recientes formaban parte de la geografía estival. 

Cuando hace ahora un siglo empezaba a funcionar la empresa privada de autobuses urbanos, su primera línea fue al Brillante. Por algo sería. Ahora, la cosa va a más y una de las noticias de este verano es que Aucorsa llega hasta Las Jaras.

Nunca la tenido la Sierra la densidad de población que tiene en la actualidad. Antes, muchas viviendas se cerraban en septiembre u octubre y se tardaba en regresar. Ahora es distinto y para comprobarlo no hay más que ver el tráfico que hay cualquier día en la avenida del Brillante. Es el mejor indicador del cambio de los tiempos.

Estos cambios llegan en todo y también lo hacen en el modelo de ocio que prefieren los cordobeses. De esas ventas legendarias que jalonaban la avenida de punta a punta apenas queda nada. Esta semana la piqueta ha comenzado el derribo de lo que los más jóvenes conocían como Butipán, pero que en tiempos fue -antes del maquillaje gaudiniano- La Primera del Brillante, con amplia terraza en la que ver de cuando en cuando el paso del los trenes del ramal de Almorchón.

La caída de Butipán está motivada por la llegada de una franquicia, otra más. En este caso se trata de Taco Bell, que se suma a las ya existentes en el Brillante y que han brotado y se han consolidado en sólo unos años.

Este cambio fija la personalidad actual de la avenida del Brillante, que será el epicentro de la comida rápida, por tener prácticamente todas agrupadas en sólo un puñado de metros. De la hamburguesa al pollo frito pasando por los sabores ‘tex-mex’. No sólo cambia la ciudad sino también su paladar.