Domingo XXVII del Tiempo Ordinario


“La fe es un tesoro que llevamos en vasijas de barro” y que se puede romper

Mis queridos hermanos:

En este domingo, se nos refleja en el evangelio la petición que los apóstoles hacen al Señor, desde lo hondo de su alma: ”Señor, auméntanos la Fe”. Es una de las tres virtudes que se llaman teologales, que vienen de Dios y que necesitamos, aunque creamos que no, para vivir esta vida de forma auténtica y feliz.

Cuántas veces tenemos que hacer nosotros esa misma petición al Dios que no vemos con los ojos de la carne, como sí lo vieron los apóstoles y sus contemporáneos. No sabemos dónde está el punto intermedio, tanta gente nos intenta “vender la moto” con expresiones carentes de sentido: “yo creo en Dios pero no voy a misa”, “yo creo en Dios pero no en la Iglesia”, “yo tengo mucha fe pero no rezo o no confieso”. Sin intentar desprestigiar a nadie, esas expresiones no vienen de Dios ni de una Fe sana, porque la fe es una respuesta libre que damos a Dios a quien hemos experimentado sin ver milagros ni cosas raras.

“La fe es un tesoro que llevamos en vasijas de barro” y que se puede romper, pero se arregla, no se tira por el desagüe. Hay que pelear cada día para hacer de esa Fe una virtud fuerte y verdadera; como el esposo lucha cada día por amar a su esposa y viceversa, a sus hijos y a sus amigos. Si no, todo se muere como una planta sin regar, ni poner al sol y sin abonar.

El Señor en el evangelio y la primera lectura nos enseña sobre esta virtud principal: “el malvado tiene el alma hinchada, pero el Justo vivirá por su fe”, reza la lectura de Habacuc, de la misma forma que nos enseña el Dueño de nuestra pobre existencia que la Fe se demuestra en las obras, no en muchas palabras vacías y “pegos” que se nos ocurren a cada uno, sino “cuando hayáis hecho todo lo mandado, podéis decir hemos hecho lo que teníamos que hacer”.

Aquí nos espanta la tentación de pensar que por tener Fe, somos más que otros, somos jueces o dueños de la verdad; nunca es así. Sino que, si de verdad tenemos Fe, hagamos todo lo que tenemos que hacer cada uno y así poder después ayudar a otros con el testimonio a vivir de la fe, del amor a un Dios que me lo ha dado todo y ha demostrado con creces y en millares de ocasiones que me quiere con Misericordia eterna.

Feliz Domingo. Feliz día de Nuestro Señor.