La «calima económica” se cierne sobre occidente en forma de estanflación


El panorama actual presenta, como decía similitudes muy parecidas entre la crisis del petróleo de 1973

Efectos de la calima sobre los coches / Foto: El Debate

“La curiosa tarea de la economía es demostrar a los hombres lo poco que realmente saben sobre lo que ellos se imaginan que pueden diseñar”

Friedrich Hayek.

 

A comienzos de semana se erigía como máxima protagonista de los cielos de todo el territorio nacional la famosa “calima” procedente del desierto del Sahara, un polvo que sin hacer demasiado ruido puede llegar a ser muy perjudicial para nuestra salud como bien han indicado días anteriores expertos en la materia. Este fenómeno natural puede extrapolarse fácilmente a la situación económica y política que atraviesa occidente y más concretamente nuestro país, España. El término económico de “calima” podría asemejarse a la ya olvidada… Estanflación, concepto que ocupó gran parte de las portadas de la prensa económica en la década de los 70.

La estanflación es la situación económica de un país que se caracteriza por un estancamiento económico a la vez que persiste el alza de los precios y el aumento del desempleo y se produce cuando el crecimiento económico de un país es lento, el nivel de desempleo es alto y cuando los precios van en aumento. Dicho lo cual, y habiendo dejado claro que es y que significa la estanflación vemos como la situación actual se adecua a la perfección con esa definición cosa que es bastante preocupante.

El panorama actual presenta, como decía similitudes muy parecidas entre la crisis del petróleo de 1973 y la crisis inflacionaria y energética fruto de muchos factores, entre otros, el grave conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, pero, ¿Qué ocurrió en la crisis del petróleo de 1973 que genere similitudes con la actualidad? Se produjo una crisis internacional del petróleo, desatada a partir de 1973 como consecuencia de la decisión de la OPEP de elevar sideralmente el precio del crudo, sumada a la caída de los beneficios en los países centrales, generó el inicio de una profunda recesión en los mismos, y marcó la irrupción de una crisis mundial. En España tuvo un efecto devastador y hubo una gran migración de trabajadores del campo a las ciudades. El rápido crecimiento hizo que entre 1970 y 1973 los precios subieran a un ritmo del 9% anual. Cuando llegó la crisis del petróleo, dos terceras partes del consumo energético español dependían de las importaciones de crudo.

Y hoy, ¿Qué es lo que ocurre? ¿A qué se debe la crisis energética y las posteriores presiones inflacionarias tan elevadas? Las causas de una crisis global, evidentemente, también son globales. En primer lugar, sufrimos varios coletazos de la Pandemia. Durante la misma, debido a las restricciones de movilidad, se consumió mucha menos energía; pero afortunadamente la recuperación está siendo más rápida y vigorosa de lo previsto. Por esa razón, tenemos una demanda superior a la oferta, lo que se ha visto en múltiples sectores, como metales, semiconductores… y no sólo en la energía, pero también en la energía. Y ese es el verdadero problema que ha generado todo este proceso inflacionario, la fuerte demanda y la escuálida oferta, la cual, no ha tenido tiempo ni forma de responder de forma adecuada y si a todo esto sumamos un conflicto entre dos actores principales en lo que a materias primas y energía se refiere.

Por ejemplo, el 62% del aceite de girasol consumido en España se importa a Ucrania, el 42% del cereal consumido en España se importa a Ucrania, y en el caso de Rusia, es el principal exportador de gas natural a Europa y sus exportaciones representan el 40% de las totales, también es el principal productor de un metal precioso imprescindible para la fabricación de automóviles, este metal es el Paladio, el mismo desde la guerra ha aumentado su valor un 10%.  

Vemos la gran similitud con lo ocurrido con la crisis de 1973 porque al igual que en el pasado la demanda creció a un ritmo muy superior a la oferta en el sector energético y en los demás, propiciado en la actualidad por una pandemia que hizo entre marzo y mayo de 2020 que la oferta sufriera mermas en sus cadenas de producción que a día de hoy no ha recuperado y claro está, todo ello sumado a la guerra entre Rusia y Ucrania. Por lo tanto, nos encontramos con que antes de la guerra sufríamos una situación de inflación muy seria y que ahora debido al conflicto añadimos un presente y futuro estancamiento en sectores estratégicos de la economía a nivel mundial, es decir, tenemos una fuerte inflación y un estancamiento leve (de momento), como resultado obtenemos una situación de estanflación, leve, de momento…

 Mientas tanto, nuestros políticos nos arrojan “calima” propagandística con la que no ver la realidad que nos asola tanto a nivel nacional como mundial. Y la realidad que nos asola como españoles es por ejemplo, que nuestra dependencia energética externa se sitúa en un 75%, que tenemos la tasa de paro más alta de todo el mundo desarrollado, que nuestro ESFUERZO FISCAL es el más sufrido de toda la OCDE, que nuestro mercado laboral es el más ineficiente y rígido del mundo con tasas de paro medias entorno al 18% desde hace más de 30 años, que nuestro tejido empresarial esta compuesto casi en su totalidad por microempresas por culpa de la abusiva fiscalidad. En fin, intenten quitarse dicha calima de los ojos, leyendo, debatiendo, cuestionándose todo y a todos…